La Primera Sala reiteró su postura protectora de la libertad de expresión



La Primera Sala de la Suprema Corte reiteró su postura protectora de la libertad de expresión. Analizó el caso en el que un ciudadano considerado persona pública demandó a un periodista, y reclamó la afectación a sus derechos al honor y a la propia imagen.

 

 

De acuerdo con la Sala la libertad de expresión es pilar de un Estado constitucional y democrático de derecho, pues mantiene abiertos canales para el disenso y el cambio político.

En su resolución detalló que si el destinatario de las publicaciones periodísticas es una figura con proyección pública, el margen de protección del derecho a la libertad de expresión es más amplio que cuando el destinatario de las mismas es un sujeto privado.

De esta forma, la real malicia como carga procesal para las personas con proyección pública, es un trato diferenciado justificado, pues es una medida idónea para expandir la protección del derecho a la libertad de expresión.

El parámetro de real malicia es un límite a la libertad de expresión, que exige que toda intromisión respecto a personas con proyección pública, esté relacionada con asuntos de relevancia pública, siempre que las opiniones difundidas no sean falsas o no hayan sido emitidas con intención de afectar.

Por lo anterior, la Sala declaró válidos diversos artículos de la Ley de Responsabilidad Civil para la Protección del Derecho a la Vida Privada, el Honor y la Propia Imagen en el Distrito Federal, ahora Ciudad de México, que se refieren a la real malicia.

En otro asunto, la Primera Sala determinó que las normas en las que se excluye a la mujer casada de la administración de la sociedad conyugal o de la representación conyugal son discriminatorias.

Lo anterior, por contravenir el derecho humano a la igualdad, ya que el efecto de esas disposiciones es denegar a la mujer casada su autonomía legal, lo cual deriva en la disminución de su capacidad jurídica para invocar la protección de los derechos que derivan de la sociedad conyugal.

 

Con información de Mario López Peña
@elogiodeljabon